La formación del Trabajador Social debe ser modificada a la luz de las transformaciones sociales, en un mundo en el que el conocimiento se ha convertido en eje de la transformación y el crecimiento económico, pero sobre todo un crecimiento con desarrollo lo cual no se ha conseguido y esto lo corroboran los índices de desigualdad, pobreza, discriminación, deterioro ambiental, así como la inseguridad, lo que ha provocado que cada día haya sujetos sociales con menos derechos y más obligaciones. Hoy el desarrollo con calidad de vida y pleno ejercicio de los derechos de la población, sigue siendo una utopía. 

De ello también han derivado oportunidades y necesidades que demandan una ciudadanía incluyente, pues en este mundo interconectado dentro de la llamada “comunidad global” es imprescindible que ésta se base en derechos y responsabilidades mutuas; de ahí que desde el Trabajo Social, habrá que promoverse la idea de los derechos en el proceso de desarrollo humano, como una condicionante central. 

No obstante, dada la complejidad de las problemáticas sociales en el país, cada vez es más evidente la demanda de profesionales del trabajo social cuya formación contribuya de manera relevante para realizar con un riguroso soporte teórico metodológico investigaciones y diagnósticos oportunos orientados al diseño de estrategias de intervención en procesos sociales que conduzcan al cambio, la coordinación de su instrumentación, así como la evaluación e identificación del impacto. Asimismo, que con capacidades para la recuperación de experiencias replicables y fundamentadas en sus resultados que contribuyan en el fortalecimiento de la disciplina e iniciarlos en el ejercicio de la docencia.